Concurso “La tierra de Ana” de Jostein Gaarder

Accede al enlace, pincha en el fragmento, responde una pregunta y participa en el concurso para ganar un ejemplar del libro.

El 12 de diciembre de 2012, por su cumpleaños, la joven Ana recibe como regalo un antiguo anillo familiar con un rubí. Piensa en las personas que vivieron en la Tierra antes que ella, y sabe que mucho de lo que sueña o imagina le llega desde otra realidad, tal vez desde otra época. Un día sueña que está con su propia bisnieta Nova, que vive en el año 2082, cuando la Tierra ha perdido ya gran parte de su riqueza: el mar ha subido de nivel, se han destruido grandes ecosistemas y han desaparecido miles de especies de plantas y animales. Alarmada, Ana, después de haber tenido este sueño visionario, intentará junto con su amigo Jonás advertir del peligro para prevenir la catástrofe, buscando soluciones a la enorme emisión de gas CO2, el desproporcionado abuso que hacemos del petróleo, la deforestación, etc. Ana cuenta con muy poco tiempo. Pero quizá ese anillo de cumpleaños tenga más importancia de lo que parece…

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Sugerencias de lecturas sobre el colonialismo.

El tema de la exploración y dominación de África y Asia por parte de las potencias europeas durante el siglo XIX ha tenido una gran profusión literaria. De una forma u otra, muchas novelas del siglo XIX y comienzos del XX reflejan este fenómeno, ya sean los grandes relatos de aventuras de clásicos como Julio Verne o Emilio Salgari, aptos para todos los públicos, o novelas con más carga crítica, como la que os dejo aquí de Joseph Conrad, El corazón de las Tinieblas, publicado en 1902.

Conrad Joseph- En el corazon de las tinieblas 121

Os dejo la ficha que ofrece la wikipedia sobre el contenido del libro, que es una novela corta, unas 12o páginas.

La novela se centra en un marinero llamado Marlow, el cual narra una travesía que realizó años atrás por el río Congo, en busca de Kurtz, el jefe de una explotación de marfil, y que a lo largo de la novela adquiere un carácter simbólico y ambiguo.

Los dos primeros tercios de la novela narran el viaje de Marlow desde Londres a África, y remontando el río Congo, hasta alcanzar la base de recolección de marfil en la que se encuentra un empleado de la empresa belga que lo ha contratado. Ese empleado, llamado Kurtz, ha tenido un enorme éxito en el tráfico de marfil, pero eso le ha granjeado la envidia de otros colegas. Marlow intuye que Kurtz ha roto con todos los límites de la vida social tal y como se conoce en Europa, lo que le repele y atrae al mismo tiempo.

En el camino, Marlow será testigo de la situación extrema en que viven los colonos europeos, su brutalidad hacia los nativos africanos, y deberá superar todo tipo de obstáculos —retrasos, enfermedades, ataques de indígenas…— hasta alcanzar su destino. Cuando finalmente se encuentra con Kurtz, cuya imagen ha ido agrandándose y mitificándose durante el proceso, descubre que se trata de un personaje misterioso, al que los nativos idolatran como si fuera un dios, pero que parece haber caído en una locura bestial. Como legado deja un panfleto en el que detalla cómo civilizar a los nativos, y que incluye una anotación brutal: “¡Exterminad a todas esas bestias!”. Marlow y sus compañeros de viaje logran cargar a Kurtz, ya gravemente enfermo, en el pequeño barco de vapor que debe sacarlo de la selva, pero éste muere en el trayecto, pronunciando ante Marlow sus últimas y enigmáticas palabras: «¡El horror! ¡El horror!». El viaje de Marlow al corazón del continente africano se transforma así en un descenso a los infiernos, pero también en una crítica al imperialismo occidental y una investigación acerca de la locura.